CÍRCULOS ENCADENADOS

Autor:  Ana Béjar
Año:    2006
Localización:  Centro de Reforma para Menores "San Jorge"  Camino Castellar (Barrio Juslibol)
Materiales:  Piedra arenisca tallada

 

Otros Datos: 

La obra se realiza en el marco de un taller de Plástica  organizado para los internos del Centro de Reforma para Menores de Zaragoza donde Ana Béjar era la directora. En dicho taller surge la  oportunidad de realizar una obra para presentarla en  la 7ª Exposición Europea de Arte Fantástico a celebrar en el Parque escultórico de Ebén-Emael (Bélgica). y se debate entre todos los alumnos  la forma y simbolismo más apropiados así como los materiales a utilizar.

Después de tres meses  de trabajo la obra fue trasladada  en carretera a Bélgica  y estuvo expuesta durante un año volviendo después a Zaragoza y ocupando el lugar donde actualmente se encuentra.

La convocatoria del certamen escultórico   tenía como lema “A las Puertas del Sol”, por lo que todas las obras debían acogerse a dicha temática.

Tras debatir  distintas posibilidades se acordó el  realizar un diseño de dos bloques enfrentados que siguieran la estética de las grandes esculturas precolombinas donde el culto solar es de gran  importancia.

El varón sería Adam, Hijo del Edén  y la chica representaría a las  Hija del Sol, componiendo ambas moles una especie de jambas de un mítico pórtico sideral donde ambos se miran en un espacio-tiempo petrificado, eterno. Sobre el suelo, el simbolismo de su unión amorosa se plasmaría mediante círculos encadenados diseñados con piedras de colores.

Quiero respetar aquí íntegramente el anecdotario que sobre la confección de la  obra "in situ"  me ha remitido su autora:

" Como responsable del proyecto, yo no sabía en el lío que me estaba metiendo y la cantidad de detestable burocracia que iba a suponer. Los chicos se sentían muy atraídos por lo inédito de la propuesta, pero lo cierto es que nos encontrábamos en un centro de reclusión para presuntos o declarados delincuentes y les íbamos a proporcionar herramientas de talla que igualmente podían emplearse como peligrosas armas. En consecuencia las medidas de seguridad eran intensivas, con registros a la entrada y salida de la actividad, siempre recontando los materiales y guardándolos a buen recaudo. Acostumbrada a trabajar a mi aire, lo que más me impresionó fue la cantidad de llaves y puertas que se cerraban tras de mi cada vez que me dirigía al patio de trabajo.

Para los chicos era algo habitual y apenas lo notaban. Lo que si se fueron notando fueron las bajas por castigos, fugas o permisos en el mejor de los casos. El grupo de emprendedores siempre se veía mermado por algún imponderable, de modo que debimos de componer todas las combinaciones posibles de 8 elementos para devastar, tallar, afinar y pulir aquellas moles. En el transcurso de las arduas sesiones de trabajo, siempre vigiladas y muy calurosas en cuanto se echó encima el verano, aprendí como siempre algunos trucos nuevos del oficio. Pero lo que no se me olvidará nunca son sus risas y su alegre camaradería, la sensación de libertad que en algún momento  todos compartíamos al armonizar nuestro anónimo esfuerzo encerrados entre aquellos altos muros. "

 

Fuentes informativas:  

- Email remitido por la escultora Ana Béjar con detalles y anecdotario de la elaboración de la obra "Círculos encadenados".

- Página web: http://anabejar.blogia.com/temas/autor.php

Agradecimientos:

 -  A la escultora Ana Béjar por haberme remitido las imágenes e información muy precisa de esta obra  así como de otras esculturas suyas en la comunidad.